jueves 16 de octubre de 2008

Ciudad de ladrones


Toca una de libros. Mi última lectura ha sido "Ciudad de ladrones" de David Benioff, publicada en Seix Barral. Podría ser una historia más sobre la II Guerra Mundial; podría ser una historia más de judíos; podría ser una historia más del hambre y horror que acompañan a las guerras; podría ser...


Pero también podría ser otra historia sobre la amistad; podría ser otra historia sobre el descubrimiento del amor; podría ser otra historia sobre la capacidad de superación...


Y lo bueno es que lo combina todo de una forma muy compacta, muy palpable, integrando en una misma escena el sufrimiento y extenuación física con bromas, risas y momentos para la ternura. No es un libro cualquiera. Como explica la contraportada del libro:


- Una ciudad devastada: Leningrado, en el invierno más frío de la Historia, sitiada por el feroz ejército alemán.

- Una época atroz: la Segunda Guerra Mundial.

- Dos singulares y carismáticos ladrones: Lev, un joven bajito, inocente e inseguro de ciecisiete años detenido por saquear el cuerpo de un paracaidista muerto, y Kolya, un apuesto y valiente soldado de veinte años acusado de deserción.

-Un desafío imposible: encontrar una docena de huevos para el pastel de boda de la hija de un poderoso coronel del ejército ruso en una ciudad asolada por el hambre y la miseria.

-Sus únicas armas: el ingenio, la amistad, el humor y el valor.

-El premio si lo cosiguen: la vida.

-El castigo si fallan: la muerte.

-Un libro con alma: una novela tierna y diferente que te acompañará siempre.


Estoy de acuerdo. Os la recomiendo a tod@s, porque no es un niño del pijama más, sino una historia muy bien llevada, con personajes muy bien definidos y un ritmo constante que te lleva hasta el final sin que te des apenas cuenta.

martes 23 de septiembre de 2008

El regreso del hermano mirón


Me confieso ante tod@s vosotr@s: soy espectador de Gran Hermano. No lo intento justificar como la asistencia a un experimento sociológico (argumento muy utilizado en su primera edición), ni como la única opción que te deja la mala programación de la tv (porque hay muchas series buenas, o incluso la opción de apagar la "caja tonta"); no pierdo tiempo intentando buscar un bonito razonamiento para que ver Gran Hermano parezca algo noble o de moral elevada. Sería absurdo, porque después de 9 ediciones ya no engañaría a nadie.


Es una cuestión de ocio. Lo veo porque me entretiene. Y aunque sería más "políticamente correcto" decir que en mi tiempo de ocio veo documentales de la 2, lo cierto es que disfruto viendo ese microcosmos que, aunque envasado en una casa, es un reflejo muy real de la vida misma. Me gusta ver cómo se relaciona la gente, cómo se conoce, cómo se acerca, cómo se aleja, cómo critica, cómo algunos se sinceran, cómo otros añaden más mentiras a su montaña particular... Y al final, nos guste o no, se pueden ver esos mismos comportamientos y reacciones en nosotros mismos y la gente que nos rodea.


En esta ocasión han vuelto a darle una vuelta de tuerca, y a jugar con el engaño a los concursantes, recurso que ya en la pasada edición les dio un buen resultado, y les permitió mantener el interés por muchas semanas que fueran pasando.





La presentación de esta edición me ha gustado mucho, por el punto nostálgico de reconstruir la casa de GH 1 tal y como la dejaron el día de su expulsión, pero los concursantes no me han parecido (a priori) especialmente interesantes, aunque sí he encontrado a alguien que me guste (Ana toro, ex-pija) y alguien que me espanta (Germán, graciosillo sobreactuado con incontinencia verbal).
Ahora sólo queda ir viendo qué concursantes del grupo de aspirantes (los que están en la casa de GH 1) se van a su casita, y qué otros, pasan al concurso real en la casa grande, cómoda y moderna. Éso, y ver el tejido de relaciones que van estableciendo entre ellos, la respuesta a la convivencia, la organización en las pruebas semanales... y la Milá, que aunque a veces se le va la pinza, otras está incomensurable, como en la gala de presentación, cuando se comunicó con la casa a base de vocalización por problemas en la conexión de sonido. Y lo hizo estupendamente.


A ver qué nos depara esta edición.

sábado 23 de agosto de 2008

El nuevo Batman


Por fin ha llegado la esperada 2ª parte de Batman, bajo el punto de vista del director Chris Nolan, tras el exitazo de Batman Begins. Ambas películas son parte de un proyecto de revisión de la imagen cinematográfica de Batman (creada por las películas de Tim Burton y Joel Schumacher), para hacerla más fiel al personaje de cómic, en la "versión" de Frank Miller (autor también de Sin City y 300). Es, pues, un Batman más oscuro, movido más por la venganza que por motivos altruistas, más "humano" (en el sentido miserable de la palabra), que ha de reencauzar la motivación de sus acciones poco a poco, hasta ir convirtiéndose más en superhéroe.


La verdad es que Batman Begins está genial, haciéndote olvidar el Batman más "de dibujo animado" de las películas de Tim Burton. Vuelve a ser la historia del nacimiento de Batman, pero está mucho mejor hecha. Os la recomiendo si todavía no la habéis visto.


El Caballero Oscuro continúa con la historia, y nos presenta uno de los enemigos de Batman más conocidos: el Joker. Me parece terrible que en Hispanoamérica le llamen El Guasón, porque no es nombre para villano ni ná de ná, pero bueno... así son las cosas. Al grano: el personaje del Joker está logradísimo, y es el cimiento sobre el que se sostiene la película. Sólamente su aspecto ya es terrorífico, pero la interpretación de Heath Ledger es bestial. En Hollywood se rumorea que le podrían dar un Oscar póstumo como mejor Actor de Reparto, y con lo que les gusta el morbo a los americanos, no me extrañaría nada. Pero lo cierto es que hace un papelón, con mucha intensidad, y convence. A mí, al menos, me convenció.



No voy a comentar nada más, para evitar condicionar a nadie, pero sí que os recomenaría que fuérais a verla. Y que fuérais al cine, no a internet, que está la cosa muy malita. Vale que es bastante caro, pero es muy duro ver cómo van cerrando salas de cine una detrás de otra, de forma que hasta las grandes cadenas nacionales se encuentran con problemas de liquidez. Y... ¿qué será de nosotros sin el cine? Estas cosas no se solucionan en grupo o en masa; es cada uno quien ha de optar por no descargarse las películas, acercarse al cine, gastarse unos eurillos y disfrutar del espectáculo en el medio para el que fue creado. A lo mejor no se puede ir a toooodas las películas que nos gustan, pero cada vez que vamos al cine se lo ponemos un poco menos difícil a la industria.

jueves 21 de agosto de 2008

iPhone, ese oscuro objeto de deseo




Ha comenzado la locura. iPhone, por aquí, iPhone gratis por allá, todo sobre el iPhone, sorteo de un iPhone, iPhone, iPhone, iPhone...

¿Qué tiene ese aparatito para hacer tanto ruido? Al final, no deja de ser un móvil, con 3G, MP3, GPS, cámara de fotos... como muchos otros que ya están en el mercado sin tanta revolución. Igual es porque somos víctimas del Marketing, o del consumismo (que viene a ser lo mismo), o porque estamos obsesionados con aparentar (y lo que mola es tenerlo ahora, cuando no lo tiene casi nadie), o que somos adictos a la tecnología...

Yo personalmente tengo mis motivos para sentirme atraído por el iPhone; no es que sean buenos ni malos, sólo son los míos.

Primero, que me encanta el diseño; el diseño en general, y el diseño del iPhone (y de los últimos productos Apple) en particular. Es curioso, que sin dejar de ser un aparato, lo encuentro bello; muy trabajado y muy logrado.

Y segundo, que es un aparatejo, en concreto un móvil. No sé qué me pasa con la tecnología, pero todo cuanto cachivache sale al mercado, me parece interesante; y con los móviles más aún. Primero eran con tapa, después sin tapa, después super pequeñitos, después con la pantalla grande, después volvieron con tapa, ahora son enormes, pero casi todo pantalla... y siempre que tengo uno... miro con ojos golositos a los de la "tendencia" siguiente.

Evidentemente, no he ido cambiando de móvil cada vez que salía uno que me gustaba más (estaría bueno), así como no tengo el último coche que salió ni la última tele de plasma, etc. etc. Son cosas que me atraen, que me gustan, pero no muero por tenerlas, ni pierdo el norte, ni invierto dinero en ello (justificarlo calificándolo como hobby sería algo cutre).

Por eso no tendré un iPhone. Por lo menos no lo tendré ahora, que tiene un precio carísimo y las condiciones de Movistar para pillarlo son más atraco todavía. Y ¿quién sabe? a lo mejor, cuando pase la fiebre y sea más asequible... ya habrá otro iAlgo que llamará la atención de todo el mundo, y como un borreguito, mis ojos también se irán a donde mira todo el mundo.

Qué vicio, Señor!